04/10/2019 / by Víctor VARGAS TICAY

Coworking: el camino del emprendedor

9 minutos de lectura

Coworking: el camino del emprendedor

Por Víctor Vargas Ticay

La sociedad de hoy vive una realidad transformada, en respuesta a múltiples factores de cambios culturales, tecnológicos, económicos, políticos, y demás… en fin, aunque en muchas ocasiones se suele pensar que todos estos cambios son dirigidos por imposición, la verdad es que la gran mayoría son respuestas a necesidades presentes, que han sido detectadas por diferentes sectores de la sociedad.

La telaraña mundial o Internet, sin duda alguna ha sido el factor de mayor incidencia dentro de los cambios de nuestra sociedad, principalmente en los cambios tecnológicos y culturales; el manejo de la información es la necesidad primordial de la Internet desde sus inicios, y hoy ha sido transformada para interactuar con esa información continuamente en una vida 2.0 que depende en gran manera de aplicaciones y espacios virtuales para la comunicación desde nuestra propia mano.

El preámbulo de la Internet, y sin involucrar mucha historia, resulta de interés solo para enfatizar como la necesidad de descentralizar la información y poder obtenerla desde más de un solo punto transformó una realidad con un impacto directo desde la tecnología hacia la sociedad.

La crisis como factor de transformación social

Einstein en alguna ocasión escribió acerca del individuo y la sociedad, en su época consideró que los individuos “ha[bían] tomado conciencia (…) [de su] dependencia” a la sociedad, pero no como un hecho positivo, sino “como una amenaza a sus derechos naturales y a su existencia económica”. Esta realidad también ha sido transformada, la conciencia del individuo ha evolucionado, y hoy existe una tendencia por ser partícipe de la sociedad en la generación de valor económico desde el espíritu emprendedor, tan latente como vigente, y en auge entre la sociedad latinoamericana.

En sus propios términos declaró considerar la crisis como “la mejor bendición que puede sucederle a personas y países” porque para él “el inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones” por lo que en concreto expone con total firmeza que “la verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia”.

Hablar de crisis y de un cambio de conciencia en los individuos, sin hacer una categorización específica, sino más bien desde la perspectiva de un emprendedor, abre un panorama amplio para visualizar un poco de la realidad actual de países latinoamericanos donde cada vez hay mayor presencia de fuerzas económicas pequeñas que constituyen todo un ecosistema de emprendimientos. Desde aquí, decir que los emprendimientos suponen un cambio de paradigma en respuesta a una crisis determinada es prácticamente asertivo desde el despunte de esta tendencia, no obstante, explorar las bases y fundamentos facilitará su comprensión.

El emprendedor en situación de aislamiento

Más allá de exponer divergencias entre conceptos comerciales, más bien anteponer el entorno de un emprendedor en una situación de aislamiento desde la óptica que supone que el emprendedor hace uso exclusivo de sus propios medios para establecer su propio negocio, así como las situaciones conflictivas y adversas resultantes de las desventajas que conllevan emprender de esta manera.

El espíritu emprendedor suele ser la respuesta ante la necesidad de proveer de forma independiente por la ausencia de oportunidades laborales, o bien como respuesta a la necesidad de crecimiento personal en búsqueda de la independencia financiera; cualquiera que sea la necesidad, emprender supone un sinnúmero de retos en un camino lleno de incertidumbre.

Como desventajas muy conocidas entre los emprendedores, una de las más importantes suele ser la infraestructura, lo que lleva a muchos a dar inicio como Home office, es decir, compartiendo tiempo y espacio desde casa.

Invertir en recursos de oficina y los gastos básicos para el mantenimiento de la operación suceden en importancia a la desventaja por carencia de una infraestructura que permita dirigir y operar el emprendimiento, máxime cuando este segundo factor más importante, que es el económico; se deben de controlar los gastos sobremanera a fin de ser eficiente para acelerar el crecimiento de dicho emprendimiento.

Otra fuerte desventaja suele ser el esfuerzo intenso por construir una red de contactos entre proveedores, consumidores, partners, referencias comerciales y demás. El trabajo aislado limita la posibilidad de establecer vínculos sólidos con otros emprendedores.

El lento crecimiento de los negocios en fase de emprendimiento es un efecto resultante de las desventajas que se han mencionado, y entre otras, no obstante, los emprendimientos no están condenados a subsistir bajo estas condiciones. Hay alternativas que suscitan ventajas potentes de desarrollo y crecimiento económico como factor de innovación y estrategia.

El emprendedor en situación de espacios de colaboración

Entre las novedades que la innovación ha traído consigo se vislumbran tendencias cada vez más fuerteS por la colaboración. Los espacios compartidos han venido tomando auge como una opción para los emprendedores, y con verdaderas ventajas, sobre todo económicas y de vinculación.

¿Y que tiene que ver el preámbulo de la internet, la tecnológica, la crisis, la transformación de la conciencia del individuo en la sociedad y las nuevas tendencias en el uso de espacios compartidos? Pues casi todo, desde principio hasta fin.

El origen del trabajo colaborativo, acuñado como coworking por Bernie DeKoven, es íntegramente notable desde la especialidad propia de DeKoven, el desarrollo de videojuegos y la interacción de un colectivo para dar origen a un único producto es la forma más simple de representar la esencia del coworking. No obstante, no es tan fácil imaginar la labor de todo un equipo de trabajo digital para desarrollar un videojuego.

Seguramente hay ejemplos muchos más claros, y quizás genere la oportunidad de abrir muchos espacios de debates y horas interminables en la redacción de un artículo más profundo y a detalle; pero por el momento, recuperar la esencia del coworking es lo imperativo.

Sabiendo que el origen del coworking tiene que ver mucho con la internet, la tecnología y la integración de equipos multidisciplinarios, dicho término ha tenido evolución en su aplicación, así pues, los espacios de coworking hoy en día son mayormente conocidos por ser espacios físicos en donde participan diferentes emprendedores, haciendo uso de infraestructuras específicamente diseñadas para tal fin, y con un costo económico mucho menor que el que se pudiera generar preparando las condiciones para emprender en condición similar.

Pues bien, para ampliar un poco el paradigma del coworking se describen a continuación algunos puntos importantes sobre las nuevas tendencias dentro del ámbito del coworking.

El coworking especializado o de nicho se enfoca en diseñar sus espacios alineados a una misma especialización o actividad económica, así por ejemplo los recientemente denominados coshopping son un ejemplo claro de coworking diseñados para la comercialización de productos de diferentes emprendimientos.

Coworking de encubamiento y aceleración se enfoca principalmente en emprendimientos de freelancers y MiPyMEs que buscan consolidar sus proyectos desde espacios compartidos bajo la perspectiva de expandir sus redes profesionales y sociales.

La ampliación de servicio dentro de espacios de coworking también se muestra como una tendencia, así pues los mismos espacios diversifican sus servicios hacia conferencias de desarrollo personal o empresarial, asesorías, consultorías o bien otras áreas de interés hacia sus propios asociados o bien como servicios externos por vía de outsourcing.

Los flexible workspaces o espacios de trabajo flexible también muestra un incremento exponencial en países más desarrollados, y se muestran como una tendencia de consumo entre profesionales que rentan espacios para laborar de forma independiente o bien por periodos cortos dentro de edificios que han destinado espacio ocioso para generar alguna utilidad. La particularidad de estos espacios es que limitan la colaboración dado que por lo general denotan una distintiva delimitación entre las áreas previstas para el trabajo flexible y no incentivan la cultura colaborativa.

Es claro que la transformación en este nicho de mercado se vista en paralelo desarrollo hacia los cambios que la misma sociedad propone, y conforme maduran y evolucionan se generan nuevas necesidades que propician la evolución del coworking que se encuentra en un pico de desarrollo prominente demostrado en las estadísticas actuales y los pronósticos de crecimiento.

Estadísticas mundiales del coworking

Para tener datos claros de por qué el coworking se considera una tendencia mundial, basta con echar un vistazo a las estadísticas y pronósticos realizados por organismos orientados a la recopilación y análisis de dichos datos.

En 2019, según las estadísticas mundiales de espacios de coworking de Statista, hay alrededor de 18.700 espacios de coworking, y el número crece a diario. Statista también contabiliza un promedio de 185 miembros por coworking, quintuplicando las cifras de 2012.

La Global Coworking Unconference Conference (GCUC) espera que para el 2022 hayan alrededor de 49.500 espacios de trabajo flexible, duplicando las cifras que contabilizó en 2017.

Las cifras en torno al número de coworkers o afiliados a una membresía de coworking, según el informe global de coworking de la GCUC, es de cerca de 3.1 millones y se prevé que para el 2022 esta cifra también se duplique.

Si bien es cierto, según GCUC el continente asiático es el líder mundial referente con más de 11.000 espacios de trabajo colaborativo, seguido por Estados Unidos con poco más de 6.000, Latinoamérica recientemente experimenta una expansión de modelos de negocios basados en espacios compartidos para emprender.

Allwork Space sitúa el mercado de los coworkink y de los workspace flexibles en una cifra cerca de los 26 mil millones de dólares en todo el mundo.

En torno a las profesiones que más se orientan a la contratación de los espacios de trabajo compartidos, los profesionales de la tecnología informática (IT) representan el 22%, mientras que los profesionales de las ventas y el marketing participan en un 14% y un 6% son profesionales que laboran como consultores.

Estas estadísticas y cifras de crecimiento obviamente responden a los beneficios que los mismos usuarios han encontrado en estos espacios de trabajo colaborativo, pero los beneficios que se suelen mencionar… ¿son los únicos que se obtienen o será posible que hayan beneficios no tan notorios y tangibles?

Beneficios sociales del coworking

Steven King, en su artículo Coworking Is Not About Workspace — It’s About Feeling Less Lonely citó al cirujano Vivek Murthy, quien considera que las formas de trabajo aislados, como el autoempleo y el empleo remoto, es la razón principal de la creciente “epidemia de la soledad”. King, partiendo de dicha base llevó a cabo un estudio relacionado a los espacios de trabajo colaborativos con las conclusiones siguientes:

  • El 87% de la muestra global usa los coworking por razones sociales y el 54% socializa después del trabajo o los fines de semana.
  • El 82% expresa haber expandido sus redes profesionales y el 83% indicó estar menos solos desde antes de integrarse a un coworking.
  • El 89% dice ser más felices desde que se unieron a un coworking y el 80% acepta buscar ayuda u orientación dentro de la membresía de un coworking.
  • Importante mencionar que uno de los resultados más notables es que el 84% informó sentir mayor compromiso y motivación laboral desde que contrataron una membresía en un coworking.

Lo interesante y relevante de dicho estudio, es que tal cual lo menciona King, el objetivo de la investigación era distinto a los resultados obtenidos en el estudio, por cuanto es de mayor consideración que el beneficio social derivado de los espacios de trabajo compartido son indudablemente causados por la vinculación entre emprendedores y la reducción de su aislamiento social, sin menoscabo del incremento del compromiso propio y la productividad de cada proyecto.

Si consideras llevar tu emprendimiento a un coworking, medita las palabras de Indy Hall: -“el coworking no es una industria del espacio de trabajo; es una industria de la felicidad”.

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